jueves, 10 de noviembre de 2011

LO QUE NOS HACE SER REALMENTE ENFERMERAS

Enfermería es una profesión de vocación donde el profesional posee características, virtudes y dones que nos convierte  en los seres más humanos y maravillosos, nos da la oportunidad de tener esa capacidad de servir a los demás brindando una mano solidaria a nuestro prójimo basándonos en el verdadero amor y compromiso por la vida, realizando funciones específicas que involucran nuestra labor con espíritu compasivo, prestando un servicio noble sin admitir la mediocridad y las cosas mal hechas.
Dándonos cuenta  que la  verdadera esencia de Enfermería es esa gracia de entrega, dedicación y amor por nuestra profesión, por nuestros enfermos preocupándonos por sus miedos,  temores, ansiedad, necesidades, y angustias, cuyo objetivo es estar en el lugar de ese paciente para entender la condición y el sufrimiento del otro, sin embargo en algunas situaciones los profesionales de Enfermería hacen caso omiso frente a lo que verdaderamente implica esta carrera que va más allá de ser una profesión, que no todo el que se prepara lo hace conscientemente, generando inseguridad frente a las situaciones de emergencia que se nos pueden presentar en nuestro ámbito de enfermería causando fallas con nuestro pacientes se dan por la falta de autocontrol ya que este tipo de experiencias crean pánico y es fundamental aquí la toma de decisiones frente a ¿qué hacer? ¿Cómo hacerlo? ¿Es adecuado? ¿Es conveniente?...
¿Qué implica la mala decisión en una carrera? puedo considerar que muchas veces fallamos como enfermeras, por la mala preparación y la falta de conocimientos en nuestro trabajo, en donde nuestra labor  se establece  en que el  bien del hombre y su entorno tienen que estar basados en una buena conducta logrando el perfeccionamiento como persona, el cual requiere de la moral para normar su actuación dentro de la comunidad, para brindar un mejor servicio con calidad y evitar este tipo de situaciones lamentosas en donde nuestra ayuda con unas bases bien fundamentadas pudo tener más éxito, teniendo en cuenta que el  profesional de la salud debe poseer varias virtudes y características, reconociendo que  enfermería es una profesión de servicio.
Solo así podremos entender lo que realmente implica ser enfermeras (os), reconociendo que cualquiera no desempeña como deber de ser dicho rol, aunque seamos los mejores en la universidad, tener una puntuación excelente, no faltar a nuestros turnos, ser puntual, pero si no tenemos dedicación y amor hacia nuestra profesión, creo que es mejor que nos quedemos en la casa.
Tomando como referencia a Florence Nightingale la cual nos hace reflexionar como enfermeras: “Una enfermera debe ser  una persona  de  la  que  se  pueda uno  fiar, en otras palabras, capaz de ser enfermera “de confianza”... No puede ser chismosa, ni ligera charlatana; nunca debe contestar preguntas sobre su enfermo...; debe ser estrictamente moderada y honesta, pero, más que esto, debe ser una mujer religiosa y devota; ha de respetar su propia vocación, porque con frecuencia se coloca  en  sus  manos  el  precioso don de la vida; debe ser una minuciosa, fiel y rápida observadora, y ha de ser una mujer de buenos y delicados sentimientos”
De acuerdo con lo anterior, y desde mi punto crítico nuestra profesión de Enfermería es una profesión muy sacrificada y  merece más respeto, cumpliendo con nuestros deberes con capacidad y perfección ética y moral, sobre todo adoptando un valor fundamental como la responsabilidad con las personas que están bajo nuestro cuidado adquiriendo un compromiso que es inherente a la profesión, para desempeñar  un cargo o rol que implica rendir cuenta de las acciones y responder por las consecuencias éticas y legales de las mismas. Conlleva la capacidad de decidir y actuar con autonomía y libertad, tiene además como implicación intrínseca el proteger los derechos fundamentales de la persona, siendo el primero de ellos el derecho a la vida.



PROVERBIOS DE SABIDURIA

Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir.
 
Johann Kaspar Lavater (1741-1801) Filósofo, poeta y teólogo suizo.
El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona.
 
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.
No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir.
 
Sorcha Carey (1943-?) Profesora de arte clásico inglés.
No basta saber, se debe también aplicar. No es suficiente querer, se debe también hacer.
 
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.
 
Proverbio chino
Lo que sabemos es una gota de agua; lo que ignoramos es el océano.
 
Isaac Newton (1642-1727) Matemático y físico británico.
Saber que se sabe lo que se sabe y que no se sabe lo que no se sabe; he aquí el verdadero saber.
 
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.
El sabio no se sienta para lamentarse, sino que se pone alegremente a su tarea de reparar el daño hecho.
 
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.
Vale más saber alguna cosa de todo, que saberlo todo de una sola cosa.
 
Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.
La sabiduría consiste en saber cuál es el siguiente paso; la virtud, en llevarlo a cabo.
 
David Starr Jordan (1851-1931) Educador y ictiólogo estadounidense.